La historia del fallido proyecto Blue Sky de la Fuerza Aérea.

Luego de la Guerra de Malvinas, y a merced del relativo éxito que tuvo el Escuadrón II del Grupo I de la I Brigada Aérea, que estaba conformado por los Boeing 707, en lo que refería a patrullaje marítimo y detección de posibles objetivos navales, fue que se contempló la posibilidad de darle otro “uso” a las aeronaves de ese Escuadrón.

Hasta ese momento, los Boeing 707 solo realizaban tareas de carga y transporte para la Fuerza Aérea Argentina, las cuales fueron totalmente exitosas, en especial durante el Conflicto del Atlántico Sur. A raíz de esto, se empezó a plantear la posibilidad de que estos aviones siguieran con sus nuevas tareas de patrullaje y se le agregaría la posibilidad de reconocimiento fotográfico.

Para ello nació el llamado Proyecto Blue Sky, que consistía en realizarle modificaciones a alguno de los 707 que poseía la Fuerza, para que pudiese albergar en su interior equipamiento de última tecnología de la época, y de esta manera cumplir los requisitos que los altos mandos tenían planeados. El elegido para esta ocasión fue el Boeing 707 matriculado como T-95, que se encontraba en ese momento prestando servicios para Pluna (ya que había sido alquilado por esa empresa uruguaya) así que al finalizar su contrato de alquiler, se dio luz verde al inicio.

El T-95 cuando aún conservaba la matrícula civil y volaba para Pluna. Foto tomada en Barajas a mediados de 1988.

El primer paso fue adquirir una cámara fotográfica oblicua de gran alcance, más conocida como LOROP (por sus siglas en inglés: Long Range Oblique Photography) Dicha cámara permitía tomar fotografías a blancos que se encontraran a distancias laterales de la aeronave de 30, 50, 70 ó 100 km. Esto dependía principalmente del nivel de vuelo al que estuviese volando la aeronave (a mayor altitud de vuelo, mayor sería el alcance de la cámara) Otra característica de este equipamiento es que además de las fotos, tenía otros dos módulos que le permitían grabar imágenes de video en tiempo real o tomar imágenes infrarrojas. Se estima que el costo rondó los 10 millones de dólares, toda una suma en aquella época (fines de los ’80)

Como comenté más arriba, se eligió el T-95, que había sido uno de los primeros 707 que recibió Aerolíneas Argentinas, y que luego fue transferido a la Fuerza Aérea, y que portaba la matrícula civil LV-ISD. En 1988, luego de tener el avión de vuelta en sus filas y con el equipamiento ya comprado, se procedió a hacer las modificaciones estructurales a fin de poder instalar la cámara. Como se buscaba la mayor discreción posible durante las misiones, se decidió montar la cámara sobre un riel, lo que permitiría moverla de un lado al otro del avión, pudiendo tomar fotografías de un mismo objetivo sin importar la dirección de vuelo. Por ejemplo: si el objetivo se encontraba a la derecha durante el vuelo de ida, a la vuelta el mismo objetivo quedaría a la izquierda, por lo que, moviendo la cámara al otro lado, se podía seguir fotografiándolo. De no tener este sistema, hubiese sido necesario otro sobrevuelo a la zona a fotografiar pero con la misma dirección, lo que podría llamar la atención.

A fin de no despertar sospechas, las ventanillas fueron enmarcadas por un carenado que fue lo único que delataba que algo “raro” había en el  T-95, ya que además se decidió mantener el esquema original de pintura de la Fuerza Aérea.

T-95-vuelo-formacion-mirage-mara

Famosa foto del T-95 volando en formación con un Mirage en la cual apenas se notan las modificaciones.

Como quería mantenerse el proyecto en el mayor de los hermetismo posible, fue que se decidió hacer todo el trabajo en el país. Se optó fue la empresa CATA quien lo llevará a cabo ya que las capacidades del Grupo Técnico 1 de la I Brigada se veía excedido en sus capacidades. Para ello, se trasladó el T-95 a los hangares de la empresa situado en la Base Aérea de Morón.

Este trabajo obligó a practicar dos aberturas en los laterales inferiores del fuselaje, por delante de las raíces alares en donde se encontrarían las ventanas ovaladas por las cuales la cámara tomaría las imágenes.

Recuerdo del grupo que llevó a cabo la modificación.

Vista interna de la bodega con el trabajo finalizado.

Detalle de una de las ventanillas, muy posiblemente la izquierda.

Una vez finalizados así lucía exteriormente el 707:

E interiormente, así había quedado la zona de la bodega, con la cámara ya colocada en su lugar:

Pero lamentablemente, no todo fue color de rosas para este proyecto.

Estaba previsto que para la instalación de la cámara y su riel debía realizarse algunas modificaciones en la estructura primaria del avión Hubo que cortar una cuaderna, la cual provocó un debilitamiento en un larguero. Todo el trabajo se hizo sin la asesoría del fabricante del avión, Boeing, debido a aquello de divulgar el proyecto lo menos posible, por lo cual se hizo un trabajo “a ciegas”, sin el asesoramiento adecuado, lo que sumado a la falta de conocimientos y experiencia en trabajos de ésta naturaleza provocaron que una vez en vuelo, la aeronave sufriera distintos tipos de vibraciones que generaron algunos daños.

El Centro de Ensayos de Vuelo, dependiente de la Fuerza Aérea, realizó estudios y pruebas a fin de eliminar esas vibraciones, pero llegó a la conclusión de que eso era imposible y que, de seguir adelante con el proyecto, esas vibraciones que empezaron dañando el carenado de las ventanas podrían derivar en una falla estructural mayor, poniendo en riesgo la operación de la aeronave. Fue así como se dio por terminado el proyecto, se desmontó la cámara con su sistema de riel y se procedió a sellar las ventanillas, quedando un pequeño recuerdo delante de las alas, de lo que fue un ambicioso proyecto que no pudo ver la luz.

Foto tomada unos años después donde se distingue el trabajo para tapar la ventanilla.

De más esta decir que ninguna de las fotos de este post me pertenece, son todas fácilmente localizarles en internet. Créditos a quien corresponda.

¡Qué fue de la vida del equipamiento? Eso es todo un misterio. Por un tiempo se dijo que todo estaba almacenado en la estación militar de Aeroparque, a mi no me consta y no pude conseguir información al respecto, así que tranquilamente puede ser un rumor falso.

No se a ustedes pero estas historias de proyectos que prometían mucho y que quedaron en la nada, sumado al hermetismo que las rodean, es algo que me apasiona mucho. En un próximo post, les voy a contar de otro 707, también de la Fuerza Aérea, que fue utilizado para la guerra electrónica…

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2 Respuestas a “La historia del fallido proyecto Blue Sky de la Fuerza Aérea.

  1. Muy bueno Fer! La verdad yo no sabía nada de esto. El destino que sufrió este proyecto es algo que se suele pasar acá. Se empieza un proyecto ambicioso y por distintos motivos se lo deja. En este casa la estupidez del hermetismo, aunque es verdad que los EE. UU. son aliados del Reino Unido.

    Saludos!

    • Pasa que en cuanto se consultara a la Boeing para realizar las modificaciones, Estados Unidos iba a estar al tanto del tema y por ende Inglaterra también. Es entendible lo del hermetismo.

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